En el sector sanitario, se lleva a cabo diariamente una dinámica silenciosa y poco conocida: la logística que respalda el funcionamiento de la asistencia médica. Una actividad de vital importancia, ya que la salud de millones de personas depende de ella. Por tanto, es esencial examinar algunos de los problemas más urgentes que enfrenta esta área crucial de nuestro sistema sanitario.
En un escenario incierto, los encargados logísticos hacen frente a los retos derivados de la Ley de Contratación Pública y ahora también a la aplicación del Nuevo Real Decreto de productos sanitarios 2017/745 de la Unión Europea. Acuerdos que en el pasado parecían sólidos, hoy amenazan con desmoronarse, dejando a su paso inoperancia y resultados antieconómicos. Las limitaciones legales les obligan a realizar malabarismos logísticos y financieros para obtener los recursos necesarios y mantener la actividad asistencial.
Ante esta situación, es imperativo llevar a cabo una revisión profunda de procesos, recursos, metodologías y herramientas jurídicas disponibles. La adaptación a la realidad presente es una misión vital, buscando soluciones viables que estén en sintonía con el marco jurídico actual establecido.
La unificación de catálogos se erige como otro desafío de primera magnitud. La utilización de un lenguaje común y referente obligado para la contratación pública se convierte en la piedra angular que posibilita la automatización de los procesos logísticos. Esto permite definir códigos de artículos generales que agrupan productos similares en el mercado.
La reorganización de almacenes y la reducción de tiempos en la contratación administrativa son algunas de las mejoras derivadas de esta optimización. Asimismo, la utilización de códigos de clasificación comunes para dar respuesta a necesidades asistenciales, de compra y contratación administrativa, contribuirá a estabilizar los precios a nivel organizacional, sentando las bases para una verdadera unificación.
Paralelo a estos desafíos, debemos afrontar la falta de suministros, agravada por la pandemia y la crisis energética originada por conflictos internacionales. Sin embargo, más allá de estos factores desencadenantes, se revelan problemas subyacentes como la desindustrialización en Europa, especialmente en España, y la escasez de materias primas estratégicas debido al acaparamiento por parte de China. Estos desafíos complejos deben abordarse con una visión amplia y coordinada para garantizar el acceso a los insumos necesarios para la atención médica.
Teniendo en mente esta radiografía que nos muestra el estado de la logística sanitaria, cada desafío al que nos enfrentamos, nos recuerda la necesidad de colaborar y unir fuerzas. En este sentido, quiero resaltar el admirable trabajo del Comité CEL Salud, que se ha destacado como un ejemplo de colaboración entre los profesionales de esta actividad. Gracias a su labor, hemos podido presenciar cómo la logística sanitaria ha evolucionado a lo largo del tiempo, superando los retos actuales y convergiendo hacia prácticas similares a las de la logística del gran consumo. Esto ha permitido que la logística sanitaria se posicione al mismo nivel en cuanto a innovación, uso de tecnología y mejora de procesos.
Además, esta evolución hacia la innovación también ha quedado reflejada en los finalistas y ganadores de los Premios CEL a la Excelencia Logística en su categoría de Logística Sanitaria. Estos logros demuestran cómo el sector está avanzando y buscando la excelencia en sus operaciones, brindando así un mejor servicio a la sociedad.
La logística en el sector salud es la columna vertebral que afianza la calidad de la sanidad pública en España. Juntos, cada solución que encontremos, nos acercará más a un sistema logístico ágil, eficiente y resiliente que asegure el acceso a una atención médica de excelencia para todos.
Ana González, presidenta del Centro Español de Logística