La excelencia personal y profesional de José Luis Carreras

Pocas veces en la vida se alcanza la excelencia en lo personal y en lo profesional y nos acaba de dejar una persona que consiguió lo uno y lo otro. De su excelencia profesional, sólo hay que observar el legado que deja. Una empresa líder en continuo crecimiento, multitud de proyectos exitosos y un respeto envidiable que se podía percibir al tratar con su equipo. Un liderazgo cercano, “contagiador” de entusiasmo y amable. Siempre amable en el trato sin perder un ápice de rigor. 

De sus clientes, fuimos muchos los que caímos atrapados en la relación personal como consecuencia de ese trato profesional. Era muy difícil no ser amigo de Pepe, como cariñosamente le llamábamos. Una ardua negociación de tarifas siempre acababa con una sonrisa. Además, algo que admiré mucho de él: se mantenía firme en sus argumentos para no perjudicar las cuentas de su empresa y, sobre todo, por no penalizar el sector por el que tanto luchó. Y siempre con su eterna sonrisa.

De su excelencia personal, puedo dar cumplida fe por los ratos que compartimos siendo casi vecinos, cuando su hijo y los míos jugaban en un parque cercano a donde vivíamos. Conocí bien su faceta personal y, como decía, estoy seguro de que también para muchos, aunaba esas dos excelencias en lo personal y en lo profesional.

Descansa en paz Pepe. Te echaremos de menos pero tu huella seguirá presente por mucho tiempo en nuestros corazones.

Ángel Gil, vicepresidente del Centro Español de Logística

*Imagen obtenida de la publicación emitida sobre el fallecimiento de José Luis Carreras de la revista Cadena de Suministro